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 Luces de la oscuridad(Terminado)

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Slovenka

Escritor Novato

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MensajeTema: Luces de la oscuridad(Terminado)   Mar Nov 23, 2010 2:59 pm

Felipe pidió otro cubata con limón. No quería ni pensar en lo que le esperaba al llegar a casa. Aquella tarde al volver de las clases se encontró con que en su mesa estaban los dos kilos de hachís que tenía escondidos debajo de la cama. Supuso que su madre estaba limpiando y se encontró con esa sorpresa. No sabía cómo reaccionar por lo que salió pitando de casa aprovechando la ausencia de sus padres. Ahora estaba en el bar, borracho como una cuba, pidiendo consejo a Alejandro, el camarero. Ya eran amigos mucho antes de que Felipe diera su primera calada a un porro, y también eran ya muchos años los que Alex intentaba quitarle de la cabeza la droga. Siempre intentaba ayudarle cuando estaba colocado pero gracias a su paciencia y a sus ruegos ya había conseguido que su amigo dejase de ``probar´´ la cocaína. De esta manera eran amigos de confianza hasta el 3 de Diciembre, en el que Felipe creyó que su vida se había derrumbado por completo tras descubrir que sus padres sabían lo que hacía por las noches. Desolado, bebía, bebía, hasta sentir el alcohol en sus venas. No sabía qué hacer; si volver a casa, asumir su responsabilidad y seguramente dar la cara a unos años sin salir o huir con el poco dinero que tenía en los bolsillos. Mostro su desesperación a Alex, al que se le acababa la paciencia.
-Alex, amigo mío. Que quieres que haga, ¿meterme en un centro de drogatas? No aguantaría allí ni cinco minutos. Prefiero morir a meterme en ese lugar. He oído cosas horribles sobre esos centros. Te meten en una pequeñísima habitación blanca, te atan las manos a la espalda con una bata blanca y te dejan morir de la angustia.
-Estás borracho como una cuba- Acertó Alex y le dio una palmadita en la espalda.- De lo que tú estás hablando es un manicomio, ya sabes, para gente que se le va la olla.
-De todas maneras tiene que ser horrible.-Felipe se quedo un rato pensativo, como si fuera a hablar de la cosa más importante de su vida.- Por eso vamos a ir los dos a vivir al fondo del lago Glup…
-Ya claro, y considerando que ese lago no existe, que vivir debajo del agua es imposible, y que ya va siendo hora de que vuelvas a casa, creo que lo mejor será que te meta en mi coche y te lleve yo mismo, porque veo que tú no lo vas a hacer.
Por lo que Alex le cogió del brazo y lo arrastró hasta su Mercedes. Lo puso en el asiento del copiloto y le puso el cinturón. Luego, él mismo se sentó en el asiento del conductor . Encendió las luces y arrancó. Iba a ser una noche larga. Tenía muy claro que no iba a llevar a Felipe a su casa ya que sabía que él no se lo perdonaría. Tenía pensado dar vueltas con el coche por las afueras de la ciudad hasta que a Felipe le bajase un poco el exceso de alcohol, para luego hablar sobre lo que iba a hacer.

La noche estaba ya muy entrada cuando Felipe estaba inconsciente. Alex pensó que sería mejor que durmiese, por lo que le dejo así. La carretera estaba bastante llena, teniendo en cuenta la hora que era. Coches, furgonetas y camiones hacían peligrosas maniobras sobre el helado suelo para más tarde adelantar a cualquiera que no fuera a la velocidad máxima. Las horas pasaban y a Alex se le comenzaban a cerrar los ojos, hasta el límite de que por poco choca con otro vehículo. Paró en un área de descanso para despejarse la cabeza. Nunca le había ocurrido algo semejante. Estaba temblando, y desconocía si era por el frio o por los nervios que acababa de pasar. Quería volver a su casa y sentirse seguro junto a su novia. Lo malo es que no sabía qué hacer con Felipe, ya que no quería llevarle a su casa, y por supuesto no quería ni pensar en llevarle a la suya. Ya lo hizo una vez y no acabó nada bien. Por lo que lo único que se le ocurrió era llevarle a un motel y dejarlo allí. Pensó que sería lo mejor. Volvió a entrar en su coche e intentó arrancar. Pero no pudo. Y no es que el motor estuviese estropeado, no, es que no lograba ni siquiera girar la llave. Y es que era como si estuviera congelada. Probó volver a sacarla pero también era imposible. Un sudor frio le empapó la frente. De pronto advirtió una tenue Luz por entre la escasa vegetación. Una hermosa Luz de color celeste que en ocasiones se confundía con blanco. Alex comenzó a temblar y es que hacía cinco grados bajo cero. La Luz parpadeaba ligeramente y llegó un momento en el que Alex no pudo apartar la vista de ella. Se quedo hipnotizado durante horas, sin pestañear, sin respirar. Sintió como su cuerpo salía del coche, pero no podía evitarlo, es como si estuviese atraído por aquel fenómeno brillante. Sus manos se elevaron y comenzaron a tirarle hacia la oscura vegetación desde donde procedía la Luz. Llegó casi a tocarla, pero en ese momento cayó como un muerto al suelo. Nunca nadie sabrá lo que ocurrió después.


Felipe despertó sólo en medio de la noche. Tenía los pies congelados. Se levantó, pero a los dos segundos volvió a caer de nuevo al asiento del coche, ya que la cabeza le daba muchas vueltas. Tras varios minutos de incorporación en sí mismo, intentó recordar cómo había llegado allí, pero le resultó imposible. Decidió salir del coche y dar un rodeo para averiguar algo. El helado viento le pegaba directamente a la cara y le impedía ver correctamente. Daba pasos pequeños para no tropezar, pero llegó un momento en el que acabó con la cara contra el asfalto; por suerte no se hizo mucho daño. Peor fue cuando vio a unos metros de él, un cuerpo inmóvil. Llegó a rastras hasta él y lo que vio le dejo petrificado; Alex estaba tapado con una manta de nieve y tenía los ojos en blanco. Felipe reacciono rápido cogiendo el casi inerte cuerpo del suelo y lo llevó al coche. Arrancó a máxima velocidad y se dirigió casi volando a la ciudad. Pero no pasó mucho tiempo, cuando de pronto, detrás de ellos apareció un coche de policía con la sirena puesta. Felipe paró lo antes que pudo. Quería salir de ese embrollo y poner a salvo a Alex.
-¿Hay algún problema agentes?- Susurro entre dientes intentando ser lo más amable posible.
-No haga la pelota.- Dijo muy borde uno de los policías apoyándose en la ventanilla del coche.-No sé si sabía que iba a más de ciento sesenta. Eso es muy por encima del límite, que en esta zona es setenta. Y tampoco sé si sabe que la multa por esto es muy alta o incluso podemos llegar a quitarle el carné.
-¡Oh! Entonces reduciré la velocidad, para la próxima vez tendré más cuidado, ¿de acuerdo?
-¡Ja! Muy gracioso. A la próxima dice. Son trescientos sesenta euros y quitar tres puntos del carné de conducir.
-Está bien, tomen, tomen, pero déjenme ir ya por favor.-Felipe estaba ya casi desesperado.
-¡Eh, eh! No tan rápido amiguito,- Dijo de pronto el otro guardia saliendo del coche. Se acerco al coche de Alex y miró dentro.- ¿puede explicarme por qué tanta prisa?
-Mi amigo.- Felipe miró al asiento del copiloto donde estaba Alex inconsciente.- Le encontré tirado en el suelo tapado de nieve, y no quiero que muera.
Esto sobresaltó a los agentes, y al ver la cara azulada de Alex rápidamente entraron en su coche y le dijeron a Felipe que ellos le ayudarán a llegar al hospital. Fueron mucho más rápido que Felipe hasta entonces y llegaron al hospital en pocos minutos. En urgencias actuaron rápidamente.

Alex se despertó alrededor de las diez de la mañana. Se sentía genial, por lo que no le apetecía nada abrir los ojos. Tenía la sensación de haber vuelto a nacer. Aunque la pereza estaba de su parte, decidió averiguar dónde estaba, ya que no había reconocido esas sábanas tan suaves y calientes. En el momento en el que lo hizo por poco dio un brinco. Estaba en una habitación completamente blanca, no había nada más que la cama en la que estaba tumbado y un sofá. Le entro pánico ya que recordó la conversación con su amigo la noche pasada sobre los manicomios. Y hablando de Felipe, ¿donde se había metido? Lo último que recordaba era que se proponía llevarlo a un motel y que después vio una Luz, pero después nada. Como si hubiera muerto. En ese momento entró por la puerta un hombre más bien mayor con largas barbas y vestido de blanco.
-¿E… eres dios? ¿He muerto ya?- En el momento en el que Alex dijo esto, el hombre se echó a reír a carajadas.
-Hahaha, ¡No por favor! Soy tu medico.- Contestó el hombre con una voz firme y grave.- Sí que has pasado frio amigo. Pensábamos que te habíamos perdido. Estabas como un cubito de hielo. Un minuto más y no estaría hablando ahora contigo. Pero le tienes que dar las gracias a tu amigo, que fue él quien te trajo y no se ha movido de tu lado en toda la noche.- Señaló a un asiento que Alex no había visto, y en él estaba Felipe dormido.- Bueno, os dejo, que hay más gente que me necesita, y tu tápate bien.- Terminó el médico y se fue de la habitación. Alex se sentó en la cama. Miró a Felipe y sonrió. Era un chaval genial. Pensó que seguramente él le salvo la vida. Después le vino a la cabeza su novia, apostaba un dedo a que no tenía ni idea de que estaba allí. Y es que a pesar de que viven juntos, ella no le conoce todavía muy bien. En medio de aquella reflexión de Alex, Felipe ya había despertado. Se acercó a la cama de su amigo y le dio un abrazo.
-¿Dónde te habías metido?-Dijo Felipe sonriendo- Pensé que te había perdido cuando te encontré en el suelo. Y por cierto, ¿qué hacíamos allí? ¿Y cómo habías llegado tú a ese lugar tan alejado de la carretera? ¿Y qué te paso? ¿Y porque…?
-Calla ya,-Le interrumpió Alex divertido.- la verdad es que no se cómo llegué allí, pero sé que tú estabas trompa y que te quería llevar a un motel. No quería llevarte a casa. Se lo que te cabrearía eso. Pero nada más. Bueno sí; recuerdo una floja Luz entre los arbustos y tenía la sensación de que me atraía, no sé.
-¿Luz? A lo mejor era una de esas luciérnagas, ya sabes, esos bichos que brillan.
- Si, es posible.-Alex decidió dejar el tema por el momento, pero sabía que había algo más detrás de la Luz.


Pasaron dos años después de aquella noche. Felipe y Alex la mantuvieron en secreto, pero no la olvidaron, nunca. Mientras tanto, Alex se casó y tuvo un hijo al que puso el nombre de Felipe, estándole eternamente agradecido por lo que hizo, y Felipe se fue por fin de la casa de sus padres a los 24 años. Consiguió dejar las drogas y se quedó en el tradicional cigarrillo. Logró acabar la universidad y encontró un trabajo. Todo les iba bien dentro de lo normal. Ambos eran felices todo aquel tiempo, aprovechaban la vida.

***
Empieza a actuar, se despierta, lo encuentra y comienza con el sufrimiento. No tendrá piedad con él. Nunca le perdonara el error que cometió hace mucho tiempo. Estar en el lugar equivocado en el momento equivocado.

***

Era una de esas tardes en las que uno no sabe lo que hacer, por lo que lo mejor es ir a hacer una visita. Felipe cogió su coche y fue al barrio en el que vivía Alex. Tenía ganas de hablar con ese viejo. Al llegar a su portal llamó al timbre. Era un barrio moderno, pero Alex vivía en uno de los bloques más viejos y ruinosos, ya que ni siquiera tenía ascensor, por lo que le tocó subir cuatro pisos por las escaleras. No quería ni imaginar cómo subían el carrito del bebé. La puerta estaba abierta, asique bastaba un empujoncito para acceder a un piso ligeramente amueblado con preciosas vistas a las montañas. Felipe cerró la puerta y se quitó los zapatos. Adivinó que Alex no estaba en casa ya que vio sus zapatillas en el armario del pasillo. Quería entonces sorprender al menos a Laurita, la mujer de Alex. Supuso que estaría en la habitación con el bebé o en la cocina.
-¿Hola? ¿Hay alguien en casa?-Dijo con voz pícara.-Soy un ladrón y quiero robar hasta la última joya de este precioso piso.
-Que hay Felipe.-Dijo Laurita saliendo de la habitación con el bebé en brazos.- Alex no está, pero creo que volverá dentro de un rato. Sólo ha ido al banco. ¿Quieres algo de beber? Acabo de hacer té y creo que todavía está caliente. ¿Me coges al pequeño?-Y le dio a Felipe al Niño.
-Claro. Ven con el tito Felipe.-Le dijo al bebé.- ¿Quién es un niño guapo? ¿Dónde está el pequeño Feli? Jo Laurita, está enorme, ¿Cuánto tiempo tiene? Seis meses ¿no?
-Sí, dentro de una semana tendrá seis. ¿Azúcar?
-Porfa. Oye, me voy al baño, te dejo a Feli en el sofá ¿vale?-Después de esto se dirigió hacia el último cuarto. Entró y cerró la puerta con pestillo. Había que admitir que era un baño lujoso. Levantó la tapa del váter. Pero antes de hacer nada, abrió el pequeño armario que estaba debajo del lavabo. Saco una pequeña caja que estaba al fondo de éste y la abrió.
-Viejo, tú no descansas hasta encontrar lo que quieres.-Se dijo para sí mismo riendo. En la caja había infinidad de revistas y recortes de extrañas apariciones, Luces que parpadean o se mueven. Alex todos esos años intentaba averiguar lo que vio esa noche, la noche que no olvidarían hasta su muerte. Había ocasiones en las que Alex le preocupaba, por que se obsesionaba creyendo que había encontrado la respuesta, pensando que lo que había visto era un fenómeno paranormal que ocurría una vez cada millones de años. Pero claro, nada podía explicar la razón por la que fue tras aquella Luz y acabase en la fría carretera medio muerto de frío.
De pronto sonó la puerta de la entrada. Alex debía de haber vuelto. Felipe salió del baño, pero antes coloco la caja en su sitio. Cuando llegó al salón vio a un hombre vestido de blanco hablando con Laurita. Felipe se acercó.
-…Su marido se encuentra bien ahora, de eso no se preocupe.- Dijo el hombre.- Lo único es que las personas del banco se asustaron cuando cayó al suelo y supuestamente gritaba que veía Luces. Luces que le movían. Uno de los clientes llamó a la ambulancia. Pero nosotros no pudimos hacer nada. No entendíamos lo que le ocurría, pero gracias a Dios, al poco rato se le pasó y se desmayó. Cuando íbamos camino al hospital se despertó y pidió que le llevásemos a casa. Mis compañeros le están ayudando a subir. Personalmente le sugiero que le vea un medico especial.-Acabó y le tendió a Laurita una tarjeta.
-Gra…gracias, se lo agradezco.-Dijo Laurita entre sollozos y cogió la tarjeta que el hombre le ofrecía. En ella estaba escrito; ``Clínica psiquiátrica de Barcelona: Dr. Iván García.´´



Esto derrumbó a Laurita. No podía creer que hubiesen declarado a Alex un loco. Comenzó a llorar a mares y cayó en los brazos de Felipe. Éste la intentaba consolar, pero todo era inútil. La pequeña Laurita había perdido a su marido. Cuando llegaron con Alex lo dejaron en su cama y se fueron. Estaba temblando y se notaba que respiraba con dificultad. Tardó bastante en incorporarse.
-Oh, Señor. ¿Co…como he llegado hasta aquí?-Preguntó Alex desorientado.
-Te han traído en una ambulancia. Dicen que en el banco se te fue la olla.- Explicó Felipe sin ser muy delicado.- ¿Se puede saber que te paso?
-Pues,-Alex intentó recordar lo ocurrido.- Estaba sacando dinero cuando… No consigo recordar…- Preocupado se frotaba la cabeza sin encontrar respuesta a ese enigma. Esa noche no durmió nadie.

A la mañana siguiente Alex entró en la cocina. Había sido una noche larga y ahora los tres necesitaban un buen café. Cogió la cazuela con agua y la puso al fuego. Cuando el agua comenzó a hervir la sacó del fuego y la echó en los vasos que previamente había llenado de café instantáneo y azúcar.
``Te va a reventar el vaso.´´ Alex giró la cabeza desconcertado. No vio ni a Felipe ni a Laurita, por lo que desconocía de donde había aparecido aquella voz tan fina, tan fría. Pensó que solo le había parecido oírla, pero cuando se volvió a dar la vuelta hacia la mesa oyó un crujido y segundos después un vaso de cerámica dio un dramático final a su existencia rompiéndose en mil pedazos. A Alex le faltó poco para que del susto le diese un ataque del corazón, pero más se asusto cuando recordó lo que aquella ilusión de voz le había dicho.-…va a reventar…- Aquello le dio que pensar mientras limpiaba los restos de la taza.

***

Le atrapaba, le devoraba, y no le dejaba ni pensar. Se introducía en su cerebro, quería controlarle hasta acabar con su mísera existencia. Su desgracia y sufrimiento le daban fuerzas.

***



Alex estaba en el sofá, mirando a la nada. Parecía que tenia la mente en blanco por su expresión atontada, pero a su cabeza lo atrapaban cosas mucho peores. Laurita se había ido con el bebé al pediatra porque tenía fiebre. Felipe se había quedado con Alex.
Ninguno hablaba, simplemente estaban allí, con miedo a decir algo. Ambos sabían que algo ocurría, algo que no era muy bueno.
`` Vamos Alex, no te deprimas, seguro que podremos ser buenos amigos. ´´ Aquella voz no se iba, insistía en hablar con él. Pero Alex no estaba dispuesto a darse por vencido. Callaba y solo escuchaba. `` Pero si no tienes razón alguna para no hacerme caso; si en realidad yo te salvé la vida. Pero bueno, como quieras. Por cierto, tu mujer tiene unos pechos preciosos, esta mañana la he visto cuando se cambiaba. ´´ En aquel momento Alex ya no aguanto más, por lo que se levanto de golpe y gritó a la nada.
-¿Se puede saber que quieres de mi? ¡Déjame en paz y vete!
-Alex…Alex, ¿Estás bien? ¿A que ha venido eso?
-Yo…Yo…Mira tío, te lo tengo que decir. Hay unas voces que me hablan. No…No sé porque, pero lo hacen, y no me dejan en paz. Yo…Yo no sé lo que me pasa, pero tengo la sensación de estar loco.
-Bueno tranquilízate, a lo mejor es porque hoy no hemos dormido nada, mira yo también me siento bastante mal…
-No, Felipe, sabes perfectamente cuál es la causa.-Le interrumpió Alex levantándose de su asiento.- Es todo aquella maldita noche en la que paré en la zona de descanso. Aquella maldita noche en la que vi las luces. ¿Sabes? He estado investigando. Y a lo mejor me atacó un OVNI. O…o pudo ser una aparición de algo. Sé que no soy religioso, pero las vírgenes y esas cosas no lo saben, y pensaron….
-¡Cállate ya! Y sobre todo tranquilízate y siéntate. Mira creo que ha llegado la hora de que me expliques mejor lo que pasa.
-Si te lo conté en el hospital. Había una luz que me hipnotizó. No me acuerdo de más.
-No me refiero a eso, sino a lo que te pasa ahora. He encontrado tu caja con los recortes. Estas completamente obsesionado. Y por si te interesa, los de la ambulancia nos han dicho que te metamos en un manicomio. Cosa que en un principio no vamos a hacer.
-¿Principio? ¿A qué te refieres?
-Alex, lo que haces no es muy normal. Eso de hablar solo, ver luces. Bueno, déjalo por ahora, que creo que vuelve Laurita.


***


Ya está, el primer paso ya está. Que todos se enteren de lo mucho que se le va la olla. Ahora viene el segundo paso. Que él mismo sepa.

***

Las semanas pasaban, y a medida que Alex iba conociendo a la criatura en su interior, éste por su parte le mutilaba psicológicamente, le hacía sufrir hasta tal límite que una vez…
`` ¡Hola!´ ´ Gritó el Ser estando Alex apoyado en el balcón del que casi se cae por el susto que se pegó.
-¡Ah, Subnormal! Casi me caigo. Te pido que no me des estos sustos, narices. A ver si una vez me caigo y no tendrás a nadie a quien molestar.
```Venga, no te enfades. Yo solo me lo quiero pasar bien. Por cierto, creo que ese amigo tuyo no es muy buena persona.´´
-¿Por qué lo dices?
``Pues mira. Le he visto el otro día haciendo manitas con Laurita. Y no quiero especificar.´´
-Eso es absurdo, Laurita jamás me engañaría con alguien, y menos con mi mejor amigo. Y Felipe tampoco me haría algo así. Que no, que es completamente absurdo.
``Bueno, como quieras, yo no me quiero meter en vidas ajenas, pero me da pena que en tu situación te hagan esto.´´
-¡Ay! Calla ya.- Y conversaciones como estas se repetían continuamente. La Voz le estaba lavando el cerebro y lo llenaba de cosas terribles que acusaban a su mujer y a su amigo.
Así estuvieron mucho tiempo. Meses, incluso años. Laurita se acabó separando de Alex. Y no era porque no le quería, sino por su hijo. No quería que creciera al lado de un hombre con claros desvaríos.
Felipe lo seguía visitando a menudo, aunque lo hacía más por miedo a que Alex hiciera alguna locura.


Una noche Felipe estaba con Alex. Ambos estaban escuchando música en la habitación de Alex, que estaba tan ausente como siempre. Minutos antes le había comentado a Felipe que últimamente, por la noche ve Luces que le guían hacia los lugares que quieren aunque él no lo sepa. Eso había desconcertado mucho a Felipe, porque le daba miedo que realmente acaben metiendo a Alex en un manicomio. Procuraba no ser duro con él, pensando que con paciencia encontrará la razón.
``Te lo dije, ella te ha abandonado.- La voz fría no dejaba en paz a Alex.-Y seguro que ahora se ven todas las tardes con toda la libertad del mundo. Alex, que te han estado manipulando hasta conseguir lo que querían, dejarte a un lado. Y yo no es por meterme, pero creo que tendrías que vengarte. Mátales, mátales a los dos.´´
-¡No, cállate, cállate ya!-Saltó Alex de la nada, y fue corriendo a la cocina.- ¡Tengo que hacerte callar ya!- Alex se tapaba los oídos y daba vueltas por la cocina como un león enjaulado.
-¿Qué? Alex, ¿estás bien?- Preguntó Felipe asustado.
-¡Ah, no! ¡Cállate ya!-Alex intentaba inútilmente taponarse los oídos con sus dedos índices hasta el límite de hacer sangrar sus propias orejas. En un movimiento de locura Alex cogió un cuchillo de cocina.
-¡Cállate! ¡Cállate o te juro que me rajo!
``No lo harás. Eres demasiado débil y miedica para hacerlo. No tienes huevos. Eres un simple loco que lo ha perdido todo…´´
Lo último que Alex sintió fue el suave filo de metal del cuchillo sobre su cuello.
Felipe, sin creer lo que sus ojos veían, rápidamente se arrodilló al lado de él en el charco de sangre. Alex tenía en sus ojos entreabiertos una Luz que le llamó la atención. Acercó su cara hasta casi tocarle… Y mientras tecleaba en su móvil el número de la ambulancia, oyó una voz fría, fina, procedente de un lugar que no acababa de entender.
`` No te esfuerces, ya está muerto.´´


Última edición por Slovenka el Vie Dic 03, 2010 10:30 pm, editado 7 veces
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Hothgond

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MensajeTema: Re: Luces de la oscuridad(Terminado)   Mar Nov 23, 2010 9:42 pm

HEy!

Primero de todo: bienvenido.

Pasemos al texto:
Está bien! No he visto faltas (diría que ni una...) Los puntos en su sitio, los tiempos bien respetados, la narración fluída... Mola.

Poca sci-fi de momento.

A mí es que el tema Drogas me da un poco de repelús pero debo admitir que el texto es cortito pero está currado.

Ánimo
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Slovenka

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MensajeTema: Re: Luces de la oscuridad(Terminado)   Miér Nov 24, 2010 2:42 pm

Hola...

no estoy segura de si es sci-fi...
si te digo la verdad, no sabia donde meterlo, así que lo puse aquí... Me da que mis temas son difíciles de clasificar jeje

gracias
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Slovenka

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MensajeTema: Luces de la oscuridad. Parte 2   Miér Nov 24, 2010 2:47 pm

Felipe despertó sólo en medio de la noche. Tenía los pies congelados. Se levantó, pero a los dos segundos volvió a caer de nuevo al asiento del coche, ya que la cabeza le daba muchas vueltas. Tras varios minutos de incorporación en sí mismo, intentó recordar cómo había llegado allí, pero le resultó imposible. Decidió salir del coche y dar un rodeo para averiguar algo. El helado viento le pegaba directamente a la cara y le impedía ver correctamente. Daba pasos pequeños para no tropezar, pero llegó un momento en el que acabó con la cara contra el asfalto; por suerte no se hizo mucho daño. Peor fue cuando vio a unos metros de él, un cuerpo inmóvil. Llegó a rastras hasta él y lo que vio le dejo petrificado; Alex estaba tapado con una manta de nieve y tenía los ojos en blanco. Felipe reacciono rápido cogiendo el casi inerte cuerpo del suelo y lo llevó al coche. Arrancó a máxima velocidad y se dirigió casi volando a la ciudad. Pero no pasó mucho tiempo, cuando de pronto, detrás de ellos apareció un coche de policía con la sirena puesta. Felipe paró lo antes que pudo. Quería salir de ese embrollo y poner a salvo a Alex.
-¿Hay algún problema agentes?- Susurro entre dientes intentando ser lo más amable posible.
-No haga la pelota.- Dijo muy borde uno de los policías apoyándose en la ventanilla del coche.-No sé si sabía que iba a más de ciento sesenta. Eso es muy por encima del límite, que en esta zona es setenta. Y tampoco sé si sabe que la multa por esto es muy alta o incluso podemos llegar a quitarle el carné.
-¡Oh! Entonces reduciré la velocidad, para la próxima vez tendré más cuidado, ¿de acuerdo?
-¡Ja! Muy gracioso. A la próxima dice. Son trescientos sesenta euros y quitar tres puntos del carné de conducir.
-Está bien, tomen, tomen, pero déjenme ir ya por favor.-Felipe estaba ya casi desesperado.
-¡Eh, eh! No tan rápido amiguito,- Dijo de pronto el otro guardia saliendo del coche. Se acerco al coche de Alex y miró dentro.- ¿puede explicarme por qué tanta prisa?
-Mi amigo.- Felipe miró al asiento del copiloto donde estaba Alex inconsciente.- Le encontré tirado en el suelo tapado de nieve, y no quiero que muera.
Esto sobresaltó a los agentes, y al ver la cara azulada de Alex rápidamente entraron en su coche y le dijeron a Felipe que ellos le ayudarán a llegar al hospital. Fueron mucho más rápido que Felipe hasta entonces y llegaron al hospital en pocos minutos. En urgencias actuaron rápidamente.

Alex se despertó alrededor de las diez de la mañana. Se sentía genial, por lo que no le apetecía nada abrir los ojos. Tenía la sensación de haber vuelto a nacer. Aunque la pereza estaba de su parte, decidió averiguar dónde estaba, ya que no había reconocido esas sábanas tan suaves y calientes. En el momento en el que lo hizo por poco dio un brinco. Estaba en una habitación completamente blanca, no había nada más que la cama en la que estaba tumbado y un sofá. Le entro pánico ya que recordó la conversación con su amigo la noche pasada sobre los manicomios. Y hablando de Felipe, ¿donde se había metido? Lo último que recordaba era que se proponía llevarlo a un motel y que después vio una Luz, pero después nada. Como si hubiera muerto. En ese momento entró por la puerta un hombre más bien mayor con largas barbas y vestido de blanco.
-¿E… eres dios? ¿He muerto ya?- En el momento en el que Alex dijo esto, el hombre se echó a reír a carajadas.
-Hahaha, ¡No por favor! Soy tu medico.- Contestó el hombre con una voz firme y grave.- Sí que has pasado frio amigo. Pensábamos que te habíamos perdido. Estabas como un cubito de hielo. Un minuto más y no estaría hablando ahora contigo. Pero le tienes que dar las gracias a tu amigo, que fue él quien te trajo y no se ha movido de tu lado en toda la noche.- Señaló a un asiento que Alex no había visto, y en él estaba Felipe dormido.- Bueno, os dejo, que hay más gente que me necesita, y tu tápate bien.- Terminó el médico y se fue de la habitación. Alex se sentó en la cama. Miró a Felipe y sonrió. Era un chaval genial. Pensó que seguramente él le salvo la vida. Después le vino a la cabeza su novia, apostaba un dedo a que no tenía ni idea de que estaba allí. Y es que a pesar de que viven juntos, ella no le conoce todavía muy bien. En medio de aquella reflexión de Alex, Felipe ya había despertado. Se acercó a la cama de su amigo y le dio un abrazo.
-¿Dónde te habías metido?-Dijo Felipe sonriendo- Pensé que te había perdido cuando te encontré en el suelo. Y por cierto, ¿qué hacíamos allí? ¿Y cómo habías llegado tú a ese lugar tan alejado de la carretera? ¿Y qué te paso? ¿Y porque…?
-Calla ya,-Le interrumpió Alex divertido.- la verdad es que no se cómo llegué allí, pero sé que tú estabas trompa y que te quería llevar a un motel. No quería llevarte a casa. Se lo que te cabrearía eso. Pero nada más. Bueno sí; recuerdo una floja Luz entre los arbustos y tenía la sensación de que me atraía, no sé.
-¿Luz? A lo mejor era una de esas luciérnagas, ya sabes, esos bichos que brillan.
- Si, es posible.-Alex decidió dejar el tema por el momento, pero sabía que había algo más detrás de la Luz.

CONTINUARÁ...
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Slovenka

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MensajeTema: Luces de la oscuridad. Parte 3   Jue Nov 25, 2010 8:18 pm

Pasaron dos años después de aquella noche. Felipe y Alex la mantuvieron en secreto, pero no la olvidaron, nunca. Mientras tanto, Alex se casó y tuvo un hijo al que puso el nombre de Felipe, estándole eternamente agradecido por lo que hizo, y Felipe se fue por fin de la casa de sus padres a los 24 años. Consiguió dejar las drogas y se quedó en el tradicional cigarrillo. Logró acabar la universidad y encontró un trabajo. Todo les iba bien dentro de lo normal. Ambos eran felices todo aquel tiempo, aprovechaban la vida.

***
Empieza a actuar, se despierta, lo encuentra y comienza con el sufrimiento. No tendrá piedad con él. Nunca le perdonara el error que cometió hace mucho tiempo. Estar en el lugar equivocado en el momento equivocado.

***

Era una de esas tardes en las que uno no sabe lo que hacer, por lo que lo mejor es ir a hacer una visita. Felipe cogió su coche y fue al barrio en el que vivía Alex. Tenía ganas de hablar con ese viejo. Al llegar a su portal llamó al timbre. Era un barrio moderno, pero Alex vivía en uno de los bloques más viejos y ruinosos, ya que ni siquiera tenía ascensor, por lo que le tocó subir cuatro pisos por las escaleras. No quería ni imaginar cómo subían el carrito del bebé. La puerta estaba abierta, asique bastaba un empujoncito para acceder a un piso ligeramente amueblado con preciosas vistas a las montañas. Felipe cerró la puerta y se quitó los zapatos. Adivinó que Alex no estaba en casa ya que vio sus zapatillas en el armario del pasillo. Quería entonces sorprender al menos a Laurita, la mujer de Alex. Supuso que estaría en la habitación con el bebé o en la cocina.
-¿Hola? ¿Hay alguien en casa?-Dijo con voz pícara.-Soy un ladrón y quiero robar hasta la última joya de este precioso piso.
-Que hay Felipe.-Dijo Laurita saliendo de la habitación con el bebé en brazos.- Alex no está, pero creo que volverá dentro de un rato. Sólo ha ido al banco. ¿Quieres algo de beber? Acabo de hacer té y creo que todavía está caliente. ¿Me coges al pequeño?-Y le dio a Felipe al Niño.
-Claro. Ven con el tito Felipe.-Le dijo al bebé.- ¿Quién es un niño guapo? ¿Dónde está el pequeño Feli? Jo Laurita, está enorme, ¿Cuánto tiempo tiene? Seis meses ¿no?
-Sí, dentro de una semana tendrá seis. ¿Azúcar?
-Porfa. Oye, me voy al baño, te dejo a Feli en el sofá ¿vale?-Después de esto se dirigió hacia el último cuarto. Entró y cerró la puerta con pestillo. Había que admitir que era un baño lujoso. Levantó la tapa del váter. Pero antes de hacer nada, abrió el pequeño armario que estaba debajo del lavabo. Saco una pequeña caja que estaba al fondo de éste y la abrió.
-Viejo, tú no descansas hasta encontrar lo que quieres.-Se dijo para sí mismo riendo. En la caja había infinidad de revistas y recortes de extrañas apariciones, Luces que parpadean o se mueven. Alex todos esos años intentaba averiguar lo que vio esa noche, la noche que no olvidarían hasta su muerte. Había ocasiones en las que Alex le preocupaba, por que se obsesionaba creyendo que había encontrado la respuesta, pensando que lo que había visto era un fenómeno paranormal que ocurría una vez cada millones de años. Pero claro, nada podía explicar la razón por la que fue tras aquella Luz y acabase en la fría carretera medio muerto de frío.
De pronto sonó la puerta de la entrada. Alex debía de haber vuelto. Felipe salió del baño, pero antes coloco la caja en su sitio. Cuando llegó al salón vio a un hombre vestido de blanco hablando con Laurita. Felipe se acercó.
-…Su marido se encuentra bien ahora, de eso no se preocupe.- Dijo el hombre.- Lo único es que las personas del banco se asustaron cuando cayó al suelo y supuestamente gritaba que veía Luces. Luces que le movían. Uno de los clientes llamó a la ambulancia. Pero nosotros no pudimos hacer nada. No entendíamos lo que le ocurría, pero gracias a Dios, al poco rato se le pasó y se desmayó. Cuando íbamos camino al hospital se despertó y pidió que le llevásemos a casa. Mis compañeros le están ayudando a subir. Personalmente le sugiero que le vea un medico especial.-Acabó y le tendió a Laurita una tarjeta.
-Gra…gracias, se lo agradezco.-Dijo Laurita entre sollozos y cogió la tarjeta que el hombre le ofrecía. En ella estaba escrito; ``Clínica psiquiátrica de Barcelona: Dr. Iván García.´´

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MensajeTema: Re: Luces de la oscuridad(Terminado)   Jue Nov 25, 2010 11:22 pm

Hola Slovenka.

Te he fusionado los tres fragmentos de tu historia en un mismo tema. De hecho, te agradecería que no volvieras a colgar cada capítulo o fragmento de una misma historia en un tema nuevo cada vez, que los agruparas siempre en el mismo tema (editando el primer post o poniendo las continuaciones tras los comentarios de los compañeros) para así facilitarnos a todos el trabajo tanto de leerte, como de seguir tu escrito. Creeme que es molesto tener que ir buscando tema por tema los pequeños o largos fragmentos que puedas ir colgando, cuando se podrían encontrar facilmente todos en un mismo lugar.

Un saludo.

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Luces de la oscuridad(Terminado)

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